Bush en Chile: la máquina de la eterna juventud


Bush es de esas bandas que parece, si se ponen a ver las playlist de grunge en todos lados, dejada un paso más atrás que sus 'hermanas'. El conjunto con ya 33 años de carrera, ha marcado un camino único dentro de esta vertiente del rock, con Gavin Rossdale como estandarte congelado en el tiempo. ¿Pueden creer que está a meses de cumplir 60 años? Nosotros tampoco. Por eso y muchas cosas más, volvimos al Caupolicán para ver el regreso, tras más de un lustro, de Bush a nuestro país.

Un detallazo es que la productora optó por no poner telonero. O sea, aquí JAMÁS hemos estado en contra de las bandas nacionales, las amamos, pero... ¿qué banda le achuntaba al estilo de Bush para abrir su concierto? Está complicado, habría que haber probado quizá con algo más emergente, pero al target de la velada no le habría emocionado mucho. Así que sin más preámbulo que algunos exitazos de los 90 ('Outshined' de Soundgarden no falla nunca), Bush aparece en escena a las 21:16. No es la puntualidad británica que esperábamos, pero bue.

'Everything Zen' abre una noche que parece transportarnos a otra época. Es como que todos los canosos del frente y de la platea del Caupo volvieran al liceo, y eso es bonito: ver gente que olvida todos sus problemas frente a la música bien disfrutada. Y qué decir de lo que pasa sobre el escenario; Gavin comanda a su banda a diestra y siniestra a un espectáculo muy bien ejecutado, con un sonido claro, potente y brillante que hace sentir cada instrumento de la manera correcta. Sí, incluso el bajo, señores. 

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Esta gira 'Loaded' es de grandes éxitos, todos lo sabíamos antes de entrar. Pero las 3 mil personas que llegaron a San Diego #850 no esperaban que la segunda canción fuera 'Machinehead' para terminar de desatar la euforia. Y así mismo, los 75 minutos de show se pasaron volando. Es que a ver, seamos honestos, Bush ha vendido más de 20 millones y copias a nivel mundial, no es que sean unos aparecidos dentro del grunge, por más que hayamos dicho textualmente que sean como del segundo orden de bandas en ese universo noventero de camisas a cuadros. Bush es una bandaza con un tremendo background y una puesta en escena simple, pero más que efectiva en todo momento. 

Corey Britz, Chris Traynor y Nik Hughes terminan de completar un trabajo buenísimo en vivo, con una energía a veces inigualable en el directo. Hughes en la batería parece desarmarla a cada instante, con una fuerza que recuerda hasta virales de YouTube y al mismísimo Vinny Appice. Britz en sus cuatro cuerdas es capaz de llevar todo el show en sus dedos y Chris, con un carisma del porte de un buque incluso cuando su guitarra no sonaba.

De Rossdale podemos decir mucho. Hubo personas incluso destacando que hacía Playback en algunas canciones. Pero que el tipo, con una juventud eterna, se pueda parar solo en el escenario a sus 59 años para interpretar dos de sus clasicos más insignes como lo son 'Glycerine' y 'Swallowed' muestra una categoría que nos hace pensar: ¿cómo lo haría Kurt si estuviera aquí? ¿cómo lo haría Cornell? ¿Staley? Dudas que nos quedarán hasta el último día de nuestras existencias, pero es mejor quedarse con Gavin y su más que perfecto español para agradecerle a sus más fanáticos. Bush es un estandarte del grunge y lleva la bandera a una altura perfecta donde la pueden ver todos quienes quieran encontrarla hoy o hace 30 años, porque todavía no estamos seguros si es que el Caupolicán fue un DeLorean de 3 pisos y varias butacas. Vivan las camisas leñadoras. 

El Setlist:

Everything Zen
Machinehead
Bullet Holes
The Chemicals Between Us
Greedy Fly
Quicksand
The Sound of Winter
Swallowed
Heavy Is the Ocean
Flowers on a Grave
Little Things
More Than Machines
Glycerine
Comedown

Escrito por: Samuel Víctor Acevedo

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